- Introducción
- El tiempo no funciona igual para todo el mundo
- La relación compleja con los plazos y las rutinas
- ¿Procrastinación o bloqueo?
- El efecto bola de nieve: culpa, agobio y autoexigencia
- Cómo puede ayudar la terapia
INTRODUCCIÓN
Puede que cada vez que te propones organizarte mejor acabes en el mismo lugar: listas a medio hacer, tareas acumuladas, recordatorios por todas partes y una sensación constante de ir tarde… aunque madrugues.
Y lo más frustrante: sentir que sabes lo que tienes que hacer, pero no logras hacerlo.
EL TIEMPO NO FUNCIONA IGUAL PARA TODO EL MUNDO
Para muchas personas con TDAH, el tiempo no se percibe como una línea ordenada de eventos.
Es más bien un caos en el que solo existen dos momentos: “ahora” y “ahora no” (o demasiado tarde).
Esto hace que organizar el día, distribuir esfuerzos o prever cuánto tiempo requiere una tarea sea mucho más difícil de lo que parece.
Y no es pereza ni desinterés: es una forma distinta de procesar el mundo.
LA RELACIÓN COMPLEJA CON LOS PLAZOS Y LAS RUTINAS
El problema no es sólo olvidar fechas o saltarte citas. Es que muchas veces el simple hecho de empezar una tarea ya implica una montaña interna. Y cuando el entorno insiste en que “solo tienes que organizarte”, la frustración crece.
La rigidez de las agendas tradicionales no siempre encaja. Y las rutinas que parecen funcionar para todo el mundo… para ti resultan imposibles de sostener más de dos días seguidos.
¿PROCRASTINACIÓN O BLOQUEO?
Desde fuera parece que simplemente estás aplazando lo que no quieres hacer, pero por dentro, a menudo hay bloqueo, saturación o parálisis.
Puede que tardes horas en arrancar algo sencillo o que te pongas con todo lo que no toca antes de hacer lo importante.
Y aunque sabes que te vendría bien empezar ya… No puedes. Esa lucha interna desgasta y además, alimenta un discurso duro contigo: “Siempre igual”, “no tengo remedio”, “soy un desastre”.
EL EFECTO BOLA DE NIEVE: CULPA, AGOBIO Y AUTOEXIGENCIA
Cuando no llegas a lo que te propones, no sólo se acumulan tareas. Se acumulan emociones: culpa por fallar, ansiedad por todo lo pendiente, enfado contigo por no haberlo hecho antes. Y ahí empieza el bucle: más presión → más bloqueo → más sensación de fracaso.
No es que no te importe. Es que funcionar en este mundo sin saber cómo gestionar el tiempo desde tu realidad puede ser agotador.
CÓMO PUEDE AYUDAR LA TERAPIA
El objetivo no es convertirte en una persona que lo tiene todo bajo control todo el tiempo. Es entender cómo funcionas tú y a partir de ahí, construir estrategias más sostenibles.
En terapia se trabaja para:
- Explorar cómo vives el tiempo y qué factores lo alteran
- Identificar tus ciclos de energía, atención y bloqueo
- Crear sistemas flexibles que se adapten a ti (y no al revés)
- Aprender a priorizar desde lo realista, no desde la exigencia
- Disminuir la culpa cuando no llegas, y reconocer lo que sí haces
No se trata de hacer más. Se trata de encontrar otra forma de vivir con menos ruido, menos culpa y más claridad.
Gestionar el tiempo no debería ser una batalla diaria. Si estás buscando una forma más amable y realista de organizar tu día a día, la terapia puede ayudarte a encontrarla
