- Introducción
- Cuando la ilusión se rompe
- El dolor invisible
- Lo que no se dice y lo que se espera
- ¿Cómo se transita el duelo gestacional?
- Cómo puede acompañarte la terapia
INTRODUCCIÓN
Hay pérdidas que no se cuentan.
Porque llegaron demasiado pronto, porque parece que “no era para tanto”, o porque duelen de un modo que el resto del mundo no entiende.
El duelo gestacional es una de esas experiencias difíciles de nombrar y, a veces, incluso de validar.
Pero el dolor no se mide en semanas.
Se mide en proyectos, ilusiones, nombres pensados, habitaciones imaginadas… y en todo lo que empezó a crecer dentro, incluso antes de confirmarlo con un test.
CUANDO LA ILUSIÓN SE ROMPE
Cuando aparece una pérdida gestacional —sea en las primeras semanas o en etapas más avanzadas— algo se rompe por dentro.
Es más que una pérdida física.
Es el derrumbe de una ilusión que ya había echado raíces.
Es el cuerpo que no acompaña.
Es la sensación de fallo, de injusticia, de “¿por qué a mí?”
Y muchas veces, todo eso ocurre en silencio.
EL DOLOR INVISIBLE
No siempre hay palabras para explicar lo que se siente.
A veces hay rabia, otras tristeza. Hay miedo de que vuelva a pasar. O de que no se entienda lo que se está viviendo.
Y, en medio de todo eso, el entorno muchas veces responde con frases que intentan aliviar, pero que duelen más:
- “Mejor ahora que más adelante”
- “Ya tendrás otro”
- “Por lo menos sabes que puedes quedarte embarazada”
Como si un nuevo embarazo pudiera borrar lo anterior.
Como si todo lo que sentiste no fuera real.
Como si lo que perdiste no contara.
LO QUE NO SE DICE Y LO QUE SE ESPERA
A menudo, se espera que quien ha vivido una pérdida gestacional vuelva pronto a la normalidad.
Que se recupere, que se anime, que “no le dé tantas vueltas”.
Pero cada persona necesita su tiempo.
No hay una única forma de vivir este tipo de duelo. No hay plazos.
Hay quienes sienten tristeza profunda, otras rabia, otras vacío.
Y todas las emociones son válidas.
No estás exagerando. No estás sola.
¿CÓMO SE TRANSITA EL DUELO GESTACIONAL?
No hay manual.
Y parte del trabajo emocional pasa por poder mirar lo vivido con respeto y con verdad, aunque duela.
Eso incluye:
- Nombrar la pérdida sin minimizarla
- Reconocer los vínculos que se crearon con ese proyecto de vida
- Permitir que el cuerpo también procese lo vivido
- Aceptar que el duelo puede mezclarse con otras emociones: culpa, alivio, vergüenza, enfado…
- Y entender que cada experiencia es única, aunque haya vivido más de una pérdida
A veces, transitarlo implica poder hablarlo con alguien que no juzgue.
Poder llorarlo.
Poder reconstruir la relación con el cuerpo.
Poder volver a confiar en el tiempo y en una misma.
CÓMO PUEDE ACOMPAÑARTE LA TERAPIA
La terapia no pretende borrar lo que pasó ni acelerar el duelo.
Es un espacio para acompañarte a sostener lo que duele.
Para dar lugar al vacío, al enfado, al miedo o a la tristeza… sin tener que justificar nada.
Es también un lugar para recolocar lo vivido en la historia personal, sin que quede silenciado ni congelado.
En consulta, abordamos el duelo desde el respeto al ritmo de cada persona, integrando herramientas para trabajar:
- La expresión emocional y corporal del duelo
- La reconstrucción del vínculo con el cuerpo
- El impacto en la autoestima, los vínculos y la relación de pareja si la hubiera
- El miedo ante futuros embarazos u otros intentos
- Las posibles vivencias traumáticas asociadas (como partos invisibles, procedimientos médicos, falta de acompañamiento…)
No hay forma correcta de vivir una pérdida.
Pero sí formas de sentirte más sostenida en el proceso.
Y si estás aquí, quizá sea el momento de darte ese cuidado.
