- Introducción
- Las estrategias que nos ayudaron a sobrevivir
- Lo que ayer fue protegerse, hoy puede ser una carga
- ¿Cómo se manifiesta esto en la vida adulta?
- Abrir espacio a lo que necesitas hoy
- Cómo puede acompañarte la terapia
INTRODUCCIÓN
Cuando has pasado por situaciones difíciles, aunque no siempre se llamen “trauma”, es habitual que hayas aprendido a protegerte sin darte cuenta.
A veces fue volviéndote más fuerte. O más en silencio. O con más desconfianza. Quizás aprendiste a controlar todo para que nada te desbordara. O a desconectarte de lo que sentías para poder seguir adelante.
Y eso no está mal. Fue tu forma de sobrevivir. Pero hay un momento en el que esa protección empieza a pesar más que a ayudar.
LAS ESTRATEGIAS QUE NOS AYUDARON A SOBREVIVIR
El trauma no solo deja heridas. Deja estructuras. Aprendemos a leer el mundo desde lo que nos tocó vivir. A anticipar, evitar, huir o congelarnos.
Tal vez:
- Te acostumbraste a no necesitar a nadie.
- A hacer todo por tu cuenta, porque pedir ayuda implicaba riesgo.
- A estar siempre alerta, por si algo salía mal.
- A adaptarte a los demás para no generar conflicto.
- A no sentir demasiado, por si dolía.
Y sí, eso te protegió entonces. Pero a veces también te encierra.
LO QUE AYER FUE PROTEGERSE, HOY PUEDE SER UNA CARGA
Lo que un día fue tu escudo, con el tiempo puede volverse una cárcel. Porque esa hiperindependencia ya no te deja pedir. Porque ese control constante te agota. Porque ese “no necesito a nadie” te está alejando de vínculos que sí quieres.
Y, sobre todo, porque tu cuerpo y tu mente siguen actuando como si siguieras en peligro… aunque hoy estés perfectamente a salvo.
¿CÓMO SE MANIFIESTA ESTO EN LA VIDA ADULTA?
Muchas personas llegan a consulta diciendo cosas como:
- “Me cuesta conectar con lo que siento”
- “No soporto sentirme vulnerable”
- “Me bloqueo cuando alguien se me acerca demasiado”
- “No entiendo por qué salto ante cosas pequeñas”
- “Siento que nunca estoy realmente en paz”
El pasado no se repite tal cual, pero se filtra en lo cotidiano. En cómo te relacionas, en cómo te tratas, en cómo reaccionas. Y no es que no sepas cómo hacerlo mejor. Es que tu sistema aprendió a protegerse… y aún no ha aprendido a bajar la guardia.
ABRIR ESPACIO A LO QUE NECESITAS HOY
El trabajo con el trauma no es remover el pasado sin más. Es crear condiciones de seguridad en el presente. Es entender que ya no necesitas protegerte de todo igual. Que puedes soltar poco a poco lo que pesa.
Implica:
- Nombrar lo que duele, sin abrumarte
- Reconocer tus patrones, sin juzgarte
- Aprender a regular lo que sientes, sin desconectarte
- Abrirte a vincularte desde otro lugar
No se trata de “arreglarte”. Se trata de dejar de sobrevivir para empezar a vivir.
CÓMO PUEDE ACOMPAÑARTE LA TERAPIA
En terapia, trabajamos desde un enfoque cuidadoso, que respeta tus tiempos y pone el foco en tu seguridad.
No buscamos revivir el dolor, sino comprenderlo y darle un lugar para que deje de interferir en todo.
Podemos trabajar con técnicas como:
- EMDR para procesar recuerdos o sensaciones bloqueadas
- Regulación del sistema nervioso para reducir la activación constante
- Terapia centrada en el apego y la historia relacional
- Trabajo con el cuerpo y la memoria somática, cuando las palabras no alcanzan
Porque el cambio no es forzarse. Es ir encontrando otras formas de estar, poco a poco, con acompañamiento.
Si este texto te ha resultado familiar, puede que haya llegado el momento de empezar a cuidarte desde otro lugar. Puedes escribirme o agendar una primera consulta.
