- Introducción
- El deseo de ser madre y todo lo que no se cuenta
- Cuando el embarazo no llega
- La montaña rusa emocional
- La presión externa y el silencio interior
- Cómo puede acompañarte la terapia
INTRODUCCIÓN
La búsqueda de embarazo puede parecer, desde fuera, un camino lleno de ilusión. Pero lo que muchas veces no se cuenta es todo lo que implica cuando el embarazo no llega.
La espera, el control, la frustración, el miedo.
Cada ciclo sin resultado empieza a sentirse como una pequeña pérdida. Y eso también merece ser dicho, sostenido y acompañado.
EL DESEO DE SER MADRE Y TODO LO QUE NO SE CUENTA
Nadie te prepara para lo difícil que puede ser desear algo tan profundamente y no conseguirlo. Para el desgaste emocional que implica poner el cuerpo, la mente y la vida en pausa mes a mes. Ni para lo sola que puede sentirse una cuando no hay respuestas claras.
En consulta, muchas veces aparece la misma pregunta: “¿Por qué nadie me habló de esto?”
CUANDO EL EMBARAZO NO LLEGA
Cada mes sin embarazo es una montaña emocional. Una mezcla de expectativa, control, espera, miedo, decepción y culpa. Puede que empieces a obsesionarte con los síntomas, o que tu día gire en torno a pruebas, ovulaciones y análisis.
Puede que empieces a aislarte porque te cuesta ver embarazos ajenos, que te preguntes si estás haciendo algo mal… Y aunque racionalmente sepas que no depende solo de ti, la culpa se cuela.
LA MONTAÑA RUSA EMOCIONAL
Algunas emociones que pueden aparecer en este proceso:
- Tristeza que se acumula y no sabes bien de dónde viene
- Ansiedad cada vez que se acerca el día en el que “toca esperar”
- Enfado con tu cuerpo, contigo, con los demás
- Sensación de que todo gira en torno a esto
- Soledad, porque quienes te rodean no terminan de entenderte
Esto también es parte del camino. Y tiene derecho a ser escuchado.
LA PRESIÓN EXTERNA Y EL SILENCIO INTERIOR
A veces, el entorno lo hace más difícil sin querer.
Comentarios del tipo “relájate y ya verás”, “seguro que cuando dejes de pensarlo pasa”, “tienes que ser positiva”… no ayudan.
Tampoco lo hace el tener que dar explicaciones o fingir que estás bien cuando no lo estás.
Y a veces, el dolor se vive en silencio. Con una sonrisa por fuera y un nudo en el pecho por dentro.
CÓMO PUEDE ACOMPAÑARTE LA TERAPIA
No hay una forma correcta de vivir este proceso. Pero sí hay formas de transitarlo con más claridad, sostén y cuidado.
En terapia puedes:
- Dar espacio a lo que sientes sin juicios ni presiones
- Entender cómo te está afectando emocionalmente esta etapa
- Trabajar la culpa, la ansiedad y la exigencia
- Reconectar con tu cuerpo y tus necesidades
- Sostener los momentos difíciles desde un lugar más amable
Este proceso también merece ser acompañado.
No porque estés haciendo algo mal, sino porque todo lo que estás sosteniendo no es fácil, y no tienes por qué sostenerlo sola.
